Santa Margarita
Legenda et oratione di Santa Margherita vergine, & martire historiata; laqual oratione legendola, ouer ponendola adosso a vna donna, che non potesse parturire, subito parturirà senza pericolo. Venecia, Francesco de Tomaso di Salò e compagni, c. 1550
Cortesía del British Library Board. Signatura: C.38.b.34, sin número de página
Otros títulos

Orazione di S. Margarita per le Donne di parto [O dolce Madre di Gesú vita]

Lugar y año de la prohibición
Fuentes conservadas
Usos conocidos

Proteger durante el parto. En algunas versiones, se asegura que la oración libra de la muerte súbita, del demonio, del fuego y de la tempestad.

Información

La popularidad de la Oración de santa Margarita de Antioquía, así como de la devoción a la santa se deben a su función de auxiliadora de las mujeres durante el parto. Esta capacidad y los medios necesarios para garantizar su protección se encuentran explícitos en una oración incluida en el relato hagiográfico. La vida de santa Margarita se tradujo a prácticamente todas las lenguas europeas, por lo que los ejemplares en prosa y en verso se multiplican desde aproximadamente el siglo XII. Más tarde se divulgará a partir de la Leyenda Áurea de Vorágine. Los impresos conservados de la oración exenta, datados de finales del siglo XVI y comienzos del XVII, se encuentran sobre todo en italiano. La oración se prohibió precisamente en el catálogo romano de 1704. En los índices españoles y portugueses no se recoge esa oración pero sí una desconocida Oración de santa Marina (santa Marinha) por sí pequeña. Esta apostilla, por sí pequeña, presente solamente en los catálogos hispanos, indica que la oración circulaba independiente en pequeño formato, es decir, el tamaño ideal para llevarla consigo o usarla en contacto con el cuerpo. Puesto que Marina y Margarita designaban a la misma santa, puede ser que la desaparecida Oración de santa Marina fuese una referencia a la de santa Margarita. En la prohibición italiana de 1704 se incluye también el íncipit de la oración, lo que permite identificar el texto prohibido con el de la Oratione devotissima di santa Margarita, con i sette gaudii di santa Maria Maddalena (Fuente 1). Bajo el título de oración este texto contiene en realidad una versión abreviada de la vida de la santa en verso, en la que curiosamente se omite toda referencia a su utilidad para el parto. Una Oración de santa Margarita suele encontrarse también en los libros de horas manuscritos e impresos, aunque las versiones consultadas no contienen ninguna referencia relacionada con sus virtudes apotropaicas.

Según el argumento más recurrido del relato hagiográfico, la santa era hija del pagano Teodosio, quien la confió a un ama de leche para que se encargara de cuidarla después de la muerte de su esposa. La nodriza educa a la niña en la religión cristiana, motivo por el cual su padre la repudia y debe ganarse la vida cuidando las ovejas de su ama. A los quince años, mientras pastoreaba el rebaño, el prefecto romano Olibrio la ve y se enamora de ella. Inmediatamente, pide a sus hombres que se informen sobre su linaje para desposarla si es noble y tomarla como concubina si es plebeya. Cuando se entera de que Margarita es cristiana, intenta convencerla para que renuncie a su fe y satisfaga sus apetitos pero la doncella lo rechaza. Este suceso desencadena los hechos de la pasión de la virgen. La escena más famosa, que da lugar al atributo de la santa en la iconografía, es aquella en la que el diablo, transformado en dragón, se aparece ante Margarita y la devora; ella consigue escapar gracias a una cruz con la que abre a la bestia en dos o la hace explotar, según la versión. Antes de morir decapitada, la santa dirige a Dios una última plegaria solicitando perdón y protección para todos aquellos que escribieran, leyeran o escucharan el relato de su vida. Promete también que toda mujer que leyera, poseyera, hiciera leer o llevara consigo el texto pariría sin peligro. En algunas versiones se aseguraba incluso que la criatura nacería sana, no sería sorda, lisiada, ciega ni trastornada y se libraría del demonio. Estas gracias se extienden, por ejemplo, en una versión catalana a la protección contra la muerte súbita y en la versión francesa de Wace, el acto de copiar la vida de Margarita libra de los malos espíritus, del fuego y de la tempestad. Pese a los intentos por corregir el contenido vano y supersticioso de la vida de la santa, la creencia en las capacidades obstétricas de su hagiografía se relacionó con la devoción que se le tributaba, probablemente favorecida por la multiplicación de versiones del texto que circularon desde la alta edad media.

Se desconocen los motivos por los que Margarita se erige como protectora de las mujeres durante el parto, no obstante, el argumento más repetido es el que relaciona la salida de la mártir indemne del vientre del dragón con el hecho de dar a luz un niño sano. En algunas variantes del texto hay una referencia explícita a la posibilidad de utilizar la hagiografía en contacto con el cuerpo de la mujer (Fuente 3), lo que contribuyó a la práctica de emplear el libro con valor de objeto apotropaico o amuleto, y derivó en el uso de otros objetos devotos con la misma capacidad aunque exentos de contenido textual (Tycz, 2018: 244-271). Entre los objetos más famosos hay que mencionar el misterioso Sachet accoucheur d’Aurillac ‘la bolsita para parir’, perteneciente durante generaciones a una anónima familia de la comuna francesa de Aurillac, en la región de Auvernia, que contiene varios objetos útiles para dar a luz y dos folios de pergamino. El primero de ellos está dividido en 30 medallones (27x23cms) con varias imágenes y el texto de la vida de santa Margarita en verso provenzal, datado del siglo XIII, así como fragmentos de varios evangelios, fórmulas de protección contra la fiebre y el mal caduco o epilepsia, la oración de los nombres de Dios y un fragmento de la de Oración san León papa (Aymar, 1927: 297-298; Boudet-Descamps, 2014: 388-408). Otro objeto similar es el amuleto o breve para el parto, conservado en el Musée des civilisations de l’Europe et de la Méditerranée, en Marsella (Carolus-Barré, 1979: 256-275): un folio de pergamino (590x560mm), plegable en 25 cuadrados de 5×5, que fueron cortados en los ángulos para facilitar el doblado. Una disposición similar a la del folio de Aurillac, ambos de uso portátil. Otras características acercan el folio de Marsella al amuleto auvernés, pues el texto contiene, además de la vida de la santa en verso francés, fragmentos de los evangelios, la invocación de los reyes magos contra el mal caduco y una variante abreviada de la oración de san León papa con los nombres de Dios, útil  también para el parto y para librarse de la muerte súbita, del fuego y de la tempestad. En testimonios posteriores se menciona la existencia de una cinta o cinturón de santa Margarita, que las mujeres utilizaban en contacto con el cuerpo en el momento de dar a luz. Así, Jean Baptiste Thièrs en el Traité des superstitions (1697-1704) acusaba a los religiosos que, todavía en el momento de redacción de su tratado, se dedicaban al tráfico de reliquias falsas y ponía como ejemplo a los monjes parisinos de la abadía de Saint-Germain-des-Prés, que ceñían a las mujeres embarazadas con el cinturón de la santa (¿tal vez destruido en el incendio del claustro en 1794?). Esta práctica tenía el objetivo de garantizar a las devotas un alumbramiento seguro en virtud de los poderes del objeto, motivo por el cual estas a su vez realizaban ofrendas y mandaban decir misas cuyas retribuciones iban en provecho del monasterio (Capítulo I, p. 109). El cinturón se menciona también en varios de los gozos catalanes dedicados a la santa que circulaban impresos en folios sueltos para consumo popular en el siglo XIX.

Bibliografía
  • Alamichel, Marie-Françoise, « La Vie de sainte Marguerite de Wace et Seinte Marherete : esprit et tradition de France et d’Angleterre », Hier et aujourd’hui. Points de vue sur le moyen âge anglais, 21, 1997 AMAES 5-26.
  • Aymar, Alphonse, « Contribution à l’étude du folklore de la Haute Auvergne. Le sachet accoucheur et ses mystères », Annales du Midi, 38 (1926), 273-347.
  • Boudet, Jean-Patrice et Descamps, Jean Pierre, « Pouvoir des mots et brevets magiques », Le pouvoir des mots au Moyen Âge : Études réunies, Brépols, 2014: 388-408.
  • Brunel, Clovis, « Une nouvelle vie de sainte Marguerite en vers provençaux », Annales du Midi, 38 (1926), 385-401.
  • Carolus-Barré, Louis, “Un nouveau parchemin amulette et la légende de sainte Marguerite patronne des femmes en couches, communication du 30 mars 1979”, Comptes rendus des séances de l’Académie des inscriptions et Belles-Lettres, 123 année, 2, 1979, 256-275. https://doi.org/10.3406/crai.1979.13602
  • Cerdà, Jordi, «La Leyenda de Santa Margarita de Antioquía en Cataluña», Medioevo y literatura: actas del V Congreso de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval, coord. por Juan Salvador Paredes Núñez, Vol. 2, 1995, 23-32.
  • Clayton, Mary y Magennis, Hugh, The Old English Lives of St. Margaret, Cambridge, Cambridge University Press, 2014.
  • Echevarría Arzuaga, Anna,  «Margarita de Antioquía, una santa para la mujer medieval», Las mujeres en el cristianismo medieval: imágenes teóricas y cauces de actuación religiosa, coord. Por Ángela Muñoz Fernández, Asociación cultural Al-Mudayna, 1989, 31-46.
  • Foligno, C. «An Italian Version of the Legend of St Margaret. From a Brera Manuscript», The Modern Language Review 6, no. 1 (1911): 23–67. https://doi.org/10.2307/3713254
  • Gudayel, Anna, « Manuscrits com amulets: un nou fragment de la Vida de santa Margarida en vers català (BC, ms. 9605/2) », en Mot so razo, [en línea], 19 (2020), 1-18, https://doi.org/10.33115/udg_bib/msr.v19i0.22661
  • Tycz, Katherine M. «Material Prayers and Maternity in Early Modern Italy: Signed, Sealed, Delivered», Faini, Marco, and Alessia Meneghin, editors. Domestic Devotions in the Early Modern World. Vol. 59, Brill, 2019, 244-271.
  • Skemer, Don, «Amulet rolls and female devotion in the Middle Ages», Scriptorium, 55 n°2, (2001) 197-227. https://doi.org/10.3406/scrip.2001.1929
  • Skemer, Don, Binding words. Textual Amulets in the Middle Ages, University Park PA: The Pennsylvania State University Press, 2006, 239-250.

Fuente 1: Oratione devotissima di santa Margarita, con i sette gaudii di santa Maria Maddalena, Siena, 1581. [Texto editado por Luca Pastori, Università di Genova]

O dolce madre di Giesù aiuta

la mia debil memoria e l’intelletto,

ch’io possa dir di santa Margherita,

vergin’ e martir di Giesù diletto,

con quanti stratij lei perse la vita

per quel Tiranno crudo et maladetto:

non volendo ella mai acconsentire

al suo volere la fece morire.

 

La sua beltà lo fece innamorare

di Margherita, vergine pulzella,

et fecela dinanzi a sé menare,

con intention di giacersi con ella,

et in tal modo incominciò a parlare:

«Sei tu ancilla o libera donzella?»

et lei rispose: «Io son serva di Christo,

che in Croce fe’ di tante anime acquisto».

 

El perfido Tiranno udendo questo

com’un Leone cominciò a urlare,

perché il parlar di lei gli fu molesto,

et subito la fece incarcirare.

Poi l’altro giorno il tiranno rubesto,

davanti a sé la fece rimenare,

credendo perché sia stata in prigione,

che mutata si sia d’oppinione.

 

(A2r) Ben si credeva il malvagio Tiranno

con suoi minacci di fargli paura,

et dentro al petto ardeva per l’affanno,

per la beltà di lei fuor di misura,

et disse: «Margherita, quanto danno

sarà d’una sì fatta creatura

essendo morta con aspri tormenti,

qual sarai tu, se a me non consenti».

 

Rispose Margherita: «E’ tuoi minacci

non mi faranno il mio Giesù lassare,

né creder per paura tu mi facci

li dei falsi et bugiardi mai orare.

Anzi, ti vo’ pregar, che tu ti spacci

di farmi pur il peggio che puoi fare,

che quanto più crudel sarà il martirio,

tanto più gaudio harò nel ciel empirio».

 

Intesa Olimbro la fiera risposta,

subito la fe’ prender et legare,

essendo nuda. Senza prender sosta,

con sottil verghe la fece frustare,

dipoi con crudi graffi a lei s’accosta

due manigoldi per più tormentare

le membra sue, et tanto la graffiorno,

che infino a l’osso la carne stracciorno.

 

(A2v)Dipoi la fe’ rimetter in prigione

così battuta e tutta flagellata,

dove da canto v’apparse un dragone

che tutta la prigion ha illuminata

col fuoco che sbuffava quel fellone,

et hebbe Margherita lui ingollata,

et lei col santo segno della Croce

fece scoppiar quella bestia feroce.

 

Per la virtù del santissimo segno,

uscì del ventre del fiero dragone

senza macula alcuna, et Giesù degno

ringratiava con molta affettione,

et Olimbro scoppiava per isdegno,

non havendo di lei compassione:

perché lei non vuol gl’idoli adorare,

con più aspro martir la vuol provare.

 

Portar si fe’ molte piastre di ferro

e in un gran fuoco le fece scaldare,

cioè in un monte di carbon di cerro,

et di nuovo la fe’ nuda spogliare,

dicendo: «Poveretta, s’io non erro

questa vivanda ti convien gustare».

Et così nuda fu quivi legata,

et con piastre rovente tormentata.

 

Et così stanto già arrostita,

et non volendo Giesù rinegare,

metter la fe’ n una caldar bollita,

et un gran foco sotto fece fare,

et ella, come rosa colorita,

mai non cessava di Giesù laudare,

dicendo spesso: «Oh Dio, fammi costante

per tua pietà nelle mie pene tante».

 

Faceva Margarita in quel martire

com’ella fusse in un bagno prezioso,

lieta e gioconda con sommo desire,

sempre laudando il buon Giesù pietoso,

et cosiì stando fece convertire

gran quantità di quel popul vitioso,

i quali per suo amor fur battezzati,

poi furon tutti quanti decollati.

 

Et Olimbro vedendola sì dura

et che tanti tormenti non curava,

per veder se di morte era sicura,

con gran tempesta a furia comandava:

«Menatela via, fuora delle mura!»,

et disse a quel che gl’altri decollava:

«Vanne con essa et tagliali la testa

ch’intendo di por fine a questa festa».

 

Et così essendo Margarita giunta

a l’ultim’hora con devotione,

sendo con tutto il cor con Dio assunta,

diceva, essendo posta in ginocchione:

«Oh buon Giesù, prima ch’io sia defunta

ti piaccia d’esaudir la mia oratione:

perdonami Signore ogni difetto,

ché viver possa innanzi al tuo cospetto».

 

Et come ell’ebbe l’oration finita,

l’Angiol discese giù dal cielo impirio,

dicendo: «La tua prece è esaudita»,

et dettegli la palma del martirio.

El carnefice in quello a Margarita

tagliò la testa con un sospiro.

Io prego questa vergine beata

ch’in cielo e in terra sia nosta avvoccata.

IL FINE.

 

Cómo citar esta página:
Forbidden Prayers Digital Library, publicación web: https://forpral.uab.cat/prayer/oracion-de-santa-margarita/ ISSN 2938-0901