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Santa Marta,Johan Wierix, Joannes Baptista Vrints ed., 1586. Biblioteca Digital Hispánica, ID: bdh0000025166. Biblioteca Nacional de España
Otros títulos

Oración que comienza Marta, Marta no la digna ni la santa
Oración, Señora santa Marta, digna sois y Santa, de la Virgen María querida
Oração de Martha a não dina
Oratione di santa Marta [con il prego suo, chi la dirà, & c. O’ somma, sacra & alta]

Lugar y año de la prohibición
Fuentes conservadas
Usos conocidos

Dominio de la voluntad ajena. Diferentes propósitos sentimentales [recuperar un amante, casarse, apaciguar maridos violentos]. Invocaciones y rituales ad amorem.

Información

La Oración de santa Marta se ha considerado un texto apto para uso en toda suerte de rituales y demandas ad amorem. Este propósito mundano y el contenido manifiestamente reprobable de los textos conocidos son sin duda algunas de las razones por las que no se conservan apenas ejemplos impresos de la oración. La profusión de testimonios y la reconstrucción de las características de la plegaria son accesibles sobre todo por medio de documentación inquisitorial, como en el caso de las Fuentes 1 y 2, donde el nombre de santa Marta suele aparecer junto a los de santa Elena, san Daniel o san Erasmo, invocados para los mismos fines (Fuente 1 analizada por Fantini 1996: 45-65 y reproducida por Richardson 2020: 140-142). Así, se incluye el ejemplo de la Fuente 3 por ser un caso excepcional, en el que el texto está desligado claramente de la oración prohibida. En el uso más documentado, debido al tono imperativo de las demandas enunciadas, la oración de santa Marta es calificada, utilizada y prohibida como conjuro («Oratione, e scongiuri di S[anta] Martha», Calbetti 1604 y Lerri 1608).

Entre la multiplicidad de variantes de la oración que es posible rastrear en español, portugués e italiano (Quezada 1973: 227-237; Braga 1886: 162 y sgts.; Delpech 1986: 81-91; Fantini 1994: 63-65; Campos Moreno 1994: 179-197), existen dos ramas claramente diferenciadas, originadas a su vez en dos personajes que, bajo el nombre de Marta, corresponden en verdad a dos figuras distintas y antitéticas: Marta la mala, «a não dina», como se conoce en la tradición popular, y su homónima, asociada a características positivas, Marta la buena. No obstante esta distinción, la finalidad de uso de ambas vertientes se orienta en general a propósitos deshonestos o mal vistos desde el punto de vista ortodoxo. Poco se sabe acerca del origen de esta polarización de la figura de Marta, el personaje bíblico, cuya evolución ha sido analizada en detalle por Quezada 1973: 221-240 y Delpech 1986: 55-92. En las Escrituras, Marta es la hermana de María Magdalena y Lázaro, quien en el famoso episodio de la resurrección de este (Jn. 11) es la primera que recrimina a Jesús por no haber llegado a tiempo para impedir su muerte. Marta, hospes Christi, es también la que actúa como anfitriona del Hijo a su paso por Betania (Lc. 10: 38-42 y Jn. 12: 1-8), su carácter laborioso y diligente como hospedadora la convierten en representante de la vida activa, por oposición a la vida contemplativa, asociada a la figura de María Magdalena, pues mientras esta unge los pies de Cristo y escucha su palabra, Marta atiende afanosamente a los comensales. Ante las quejas de Marta a Jesús por la inacción de su hermana, él elogia la actitud de contemplación de Magdalena, manifestando así la particular predilección que tiene por ella (Lc. 10: 40).

La vida de la santa conoce una transformación definitiva en Occidente y a su relato se integran elementos de la tradición popular. Según la leyenda, Marta, sus hermanos y otros venerables personajes tuvieron que huir de Palestina después de la muerte de Jesús; tras una milagrosa navegación, desembarcaron en la costa provenzal en la Galia, donde se dispersaron para dedicarse a la predicación. En el siglo XII, los restos de Marta fueron encontrados en la ciudad francesa de Tarascón, cerca de Arlés. Este descubrimiento se conjuga con una historia a la que se añaden elementos locales: santa Marta había domado a la temible Tarasca, salvando así a los pobladores de la zona de la bestia fantástica que los asolaba. Para vencer al monstruo, la santa lo asperge con agua bendita, lo domeña sujetándolo con su cinturón y lo entrega a los habitantes de Tarascón.

De los pasajes bíblicos y la leyenda provenzal derivan algunos de los atributos con los que suele representarse a la santa en la iconografía cristiana. Las figuraciones de la Marta bíblica incluyen una escoba, un manojo de llaves y un cucharón, en alusión a la imagen hospitalaria y laboriosa de los evangelios, que deviene patrona de los hosteleros, los criados y las amas de casa. Pero sin duda, la representación que se fija en el imaginario cristiano es la de la aguerrida Marta, erigida triunfante sobre la Tarasca, a la que lleva atada con su cinto. También aparecen representados los objetos con los que amansó a la fiera: en una mano tiene un hisopo –o una cruz en representaciones contemporáneas— y en la otra, un acetre (Réau 1958: 893-896, III, 2; Franco 2021: 567-568).

Si el paso de dueña a santa sauróctona es rastreable en estos precedentes, más difícil de explicar es el desdoblamiento de la figura de Marta en una buena y otra mala y su consagración como abogada predilecta para asuntos sentimentales. Lo cierto es que oraciones e invocaciones con este fin se rastrearon en la Península ibérica e itálica desde la segunda mitad del siglo XVI y en la América colonial, desde comienzos del siglo XVII. Dada la enorme importancia de la transmisión oral que caracteriza a la Oración de santa Marta, las variantes documentadas de la plegaria se multiplican de forma exponencial. Pese a esto, es posible identificar dos fórmulas recurrentes, dedicadas a ambas martas: son las que inician con las palabras por las que se distinguieron en las dos prohibiciones del Índice español de 1634, que se hacen eco de la diferencia entre Marta la buena, «Señora santa Marta, digna sois y Santa» y Marta la mala, identificada desde las primeras líneas, «Marta, Marta no la digna ni la santa». Las dos versiones que se incluyen en el apartado Texto de la oración responden a esta distinción y se encuentran en la Fuente 2, un anónimo documento inquisitorial titulado «Advertencias para algunos sortilegios y hechicerías», en el que, además de las oraciones de santa Marta, se recogen y califican varios sortilegios ad amorem. La oración dirigida a Marta la buena reúne algunos elementos deturpados de la leyenda provenzal: se menciona Toroço en lugar de Tarascón y la Tarasca se convierte en una serpiente. La petición general que se introduce en la última línea debe leerse como una alusión al deseo de dominar al amante como Marta a la serpiente, «liga, lerda y aligada». En los textos consagrados a Marta la mala, la criatura invocada se opone al arquetipo de santidad y posee cualidades demoniacas o brujescas: vuela por los aires, anda de noche por las encutrilladas y descasa casados. Es la encarnación misma del mal, pues «por ella nuestro padre Adán pecó y todos pecamos». Junto a Marta se conjuran otros demonios, para solicitar la presencia del amante, cuyo nombre debe mencionarse explícitamente. En otras variantes del conjuro de Marta la mala, recogidas en procesos de la Inquisición hispana en el siglo XVII, se potencia aún más la relación demonolátrica y la invocación adquiere carácter de maleficio (Quezada 1973: 234-235; Fajardo 1992: 158).

Gracias a las declaraciones de las usuarias ante la Inquisición, la Oración de santa Marta es uno de los textos prohibidos de los que mejor puede documentarse el carácter ritual, el modo de enunciación (en voz alta o susurrada) y el tipo de elementos con los que debía acompañarse para garantizar su efectividad (velas, vino, pan, un espejo e incluso del fluido seminal del amante). En otras ocasiones, el nombre o la imagen de la santa se utilizaban de forma complementaria para la realización de conjuros, como el de las habas (Quezada 1973: 235; Campos Moreno 1992: 176). Este uso fue sin duda la causa de que, en el siglo XVII, el tribunal de la Inquisición en Cartagena de Indias prohibiera la imagen «aderezada» de santa Marta (Franco 2021: 579, n. 27). El estudio de la dimensión particular de esta oración solo puede completarse si se tienen en cuenta las implicaciones de género que su uso comportaba. No solamente porque los actos de magia amorosa eran realizados en su mayoría por mujeres (Acevedo 2019: 99), sino también porque los usos documentados permiten acercarse a preocupaciones vitales femeninas en los dominios de la Inquisición en Europa y América durante el periodo moderno, por ejemplo, la búsqueda de medios de subsistencia a través del matrimonio, el favor de un amante o la prostitución y el auxilio en casos de violencia doméstica ejercida por maridos u otros familiares. La relación estrecha entre el universo femenino y la Oración de santa Marta es bien conocida por los inquisidores. Así se refleja en un edicto de 1605, promulgado por el Inquisidor de Milán, en el que se ordena a los confesores recoger y prohibir las oraciones utilizadas particularmente por mujeres y falsamente atribuidas a san Daniel, santa Marta, santa Elena y otros santos, (Porcelli 1612: 663). El ambivalente legado, devoto y supersticioso, del culto a santa Marta permanece vigente en América y ha tomado un rumbo distinto en el ámbito del espiritismo, donde se le conoce como Marta la dominadora o Mami Wata.

Bibliografía
  • Acevedo López, Jair Antonio, «Que me quieras/ y me ames/ y me vengas a buscar»: el conjuro amoroso durante el primer siglo del Santo Oficio novohispano, 1571, 1671. Una poética de la subversión, Tesis para obtener el grado de maestro en letras, San Luis Potosí, El Colegio de San Luis, 2019.
  • Braga, Teófilo, «Superstições populares portuguesas» (Capítulo II), O povo português II: Nos seus costumes, crenças e tradições. Lisboa: Etnográfica Press, 1886, 39-177. Web. http://books.openedition.org/etnograficapress/3996
  • Campos Moreno, Araceli, Oraciones, ensalmos y conjuros mágicos del Archivo inquisitorial de la Nueva España. 1600-1630. Edición anotada y estudio preliminar, Tesis para obtener el grado de maestra en letras, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1994.
  • Campos Moreno, Araceli, Oraciones, ensalmos y conjuros mágicos del Archivo inquisitorial de la Nueva España. 1600-1630, México, El Colegio de México, Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios, 2001.
  • Cirac Estopañán, Sebastián,  Los procesos de hechicerías en la Inquisición de Castilla la Nueva (Tribunales de Toledo y Cuenca), Madrid, Instituto Jerónimo Zurita (CSIC), 1942.
  • Delpech, François, «De Marthe à Marta ou les mutations d’une entité transculturelle» en Culturas populares. Diferencias, divergencias, conflictos, Madrid, Universidad Complutense, 1986, 55-92.
  • Fajardo Spínola, Francisco, Hechicería y brujería en Canarias en la Edad Moderna, Las Palmas, Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, 1992.
  • Fantini, Maria Pia, «La circolazione clandestina dell’orazione di santa Marta: un episodio modenese», Donna, disciplina, creanza cristiana dal XV al XVII secolo. Studi e testi a stampa, Gabriela Zarri (editora), Roma, Edizione di Storia e Letteratura, 1996, 45-65.
  • Fantini, Maria Pia, «Les mots secrets des prostituées (Modène, 1580-1620)» Clio. Femmes, Genre, Histoire [En ligne], 11 (2000). DOI  https://doi.org/10.4000/clio.212
  • Franco López, Lorena, «¡Santa mía, santa Marta! “con el ysopo y la cruz y el agua bendita, bendita tres veces los santiguastes y a vuestra çinta los atastes”: devoción y hechicería de amor en Colombia», Esencias y pervivencias barrocas. Colombia en el Nuevo Reino de Granada, Adrián Contreras y Jaime Humberto Borja (editores), Sevilla, España, Enredars Publicaciones, 2021, 557-587.
  • Quezada, Noemí, «Santa Marta en la tradición popular», Anales de Antropología. Revista del Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM, 10 (1973) 221-240.
  • Richardson, Brian, Women and the Circulation of Texts in Renaissance Italy, Cambridge, Cambridge University Press, 2020.
  • Réau, Louis, Iconographie de l’art Chretien, T.III/2, New York, Kraus Reprint, 1988.

Fuente 2: «Advertencias para algunos sortilegios y hechicerías», sin fecha

Oración [Marta la buena]

Señora Sancta Marta,

digna sois y santa,

de mi señor Jesucristo querida y amada

de nuestra señora la Virgen

huéspeda y convidada,

por los montes de Toroço [Tarascón] entrastis,

con el hisopo y el agua bendita lo rosiastis,

con vuestra santa faja atastis,

en ella subistis y cabalgastis,

a las puertas del Rey llegastis,

a los paganos dixistis:

«Paganos, veis aquí os traigo

la brava serpiente

que comía en día y mataba,

así como esto es verdad,

liga, lerda y aliada; así como esto es verdad,

me traigáis aquí lo que os pido».

 

Oración [Marta la mala]

1

Marta, Marta,

a la mala digo,

que no a la santa:

a la que por los aires anda,

a la que se encadenó

y por ella nuestro padre Adán pecó

y todos pecamos;

al demonio del poio,

al del repoio,

al del repeso

y al que suelta el preso,

al que acompaña al ahorcado,

al diablo cojuelo,

al del rastro

y al de la carnicería,

que todos juntos os juntéis

y en el corazón de N. entréis,

o guerra a sangre y fuego le deis,

que no pueda parar

hasta que me venga a buscar.

Demonio cojuelo,

tráemele luego;

demonio del peso,

tráemele presto.

2

Marta, Marta,

no la digna ni la santa:

la que descasas casados,

la que juntas los amancebados,

la que andas de noche por las encutrilladas,

yo te conjuro

con tal y tal demonio

y con el de la carnicería,

que me traiga a N. más ayna

o me des hombre que hable

o perro que ladre.

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Forbidden Prayers Digital Library, publicación web: https://forpral.uab.cat/prayer/oracion-de-santa-marta/ ISSN 2938-0901