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Oração do Conde

Lugar y año de la prohibición
Usos conocidos

Desconocidos.

Información

Pese a que varios testimonios literarios dan cuenta de la popularidad de la Oración del Conde a comienzos del Quinientos, no se conoce ningún texto de la plegaria en lengua vernácula ni se tiene certeza de las virtudes que se le atribuían.
Es probable que su uso estuviera relacionado con disminuir las penas del más allá y facilitar la salvación. Esto se infiere del contenido de algunos pasajes en los que se cita la oración. Así, en Agonía del tránsito de la muerte de Alejo Venegas (1537) se enuncian distintos recursos utilizados por aquellos que pretenden obtener, sin esfuerzo, el perdón de los pecados y ganar «todos los años del purgatorio», entre los cuales se incluye rezar las oraciones del Conde y de la Emparedada. De igual forma, en el Diálogo de Mercurio y Carón, Alfonso de Valdés la menciona por sus virtudes para librar el alma de la condena eterna: «[…]diéronme a entender que rezando la oración del conde no moriría en pecado mortal ni podría venir al infierno». Quizás por esta cualidad aparece junto a la Oración de la Emparedada en tres de los cuatro testimonios recogidos. Además del texto de Venegas, en la Segunda Celestina de Feliciano de Silva (1536), la alcahueta presume de conocer ambas oraciones: «Más me precio, hija, de dar consejos que de tales vencejos, de un rosario, digo, hija, y sus misterios, de una oración del conde o de la emparedada». También en la Segunda parte del Lazarillo de Tormes (1555), Lázaro recurre a todo su arsenal devoto para no perecer en el mar e informa sobre otro posible uso de la oración: «[…]no dexé oración de cuantas sabía que del ciego había reprendido, que no recé con mucha devoción: la del Conde, la de la Emparedada, el Justo Juez y muchas otras que tienen virtud contra los peligros del agua».
Jesús Martínez de Bujanda identificó al conde de la oración con Nuno Álvares Pereira, condestable de Portugal, cuya veneración data del siglo XV, si bien la canonización solo tuvo lugar en 2009, como São Nuno de Santamaria. En 1928, el jesuita Domingo Gomes dos Santos publicó una oración del conde en versión latina, atribuida a Don Pedro de Portugal. Más tarde, Robert Ricard confirmó su parecer sobre esta la atribución. La oración se encuentra en una carta escrita por D. Duarte al abad portugués João Gomes, residente en Florencia. Ricard asegura que D. Pedro escribió el texto en romance y D. Duarte, su hermano, la hizo traducir al latín, como él mismo afirma en la carta: «[…] fizemos aquy tralladar [traducir] esta sua oraçom a qual lhe fe e compilou o Ifante dom Pedro meu irmão». No existe información suficiente para asegurar que la oración prohibida se dirija a Nunálvares ni que sea la de autoría del infante portugués.
Se documenta también el recurso a la misa del Conde, que fue una práctica popular en España entre los siglos XV y XVI. Las misas eran uno de los sufragios más comunes, de cuya popularidad dan cuenta las peticiones incluidas en los testamentos de este período. No obstante, como en el caso de la oración, se desconocen las características de la misa del Conde.
La prohibición de la Oración del Conde únicamente en los índices hispano-portugueses y los testimonios de uso documentados en obras literarias parecen indicar que esta plegaria fue patrimonio exclusivo de la Península ibérica.

 

 

 

Bibliografía
  • Gomes dos Santos, Domingo Mauricio, “Para a história do culto do B. Nun’Alvares. Um documento inédito”, Brotéria. Série mensal. Fé, sciências, letras (1928), pp. 393-399.
  • Martínez Gil, Fernando, Muerte y sociedad en la España de los Austrias, Madrid, Siglo XXI, 1993, pp. 209-240 y 537-558.
  • Londoño, Marcela, Las oraciones censuradas. Superstición y devoción en los índices de libros prohibidos de España y Portugal (1551-1583), Barcelona: Herder editorial, 2019, pp. 28-31.

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Forbidden Prayers Digital Library, publicación web: https://forpral.uab.cat/prayer/oracion-del-conde/ ISSN 2938-0901